jueves, 31 de enero de 2013

Cómics de la semana en México (28/01/2013)

(A los poquísimos lectores, disculparán el atraso y el atasque de información de este post. La idea es hacer uno cada semana, pero actividades personales de vital importancia me lo han impedido.)

Aquaman

Aquaman #7

Geoff Johns sigue en su construcción del "nuevo" Aquaman, intentando impregnarlo de la fuerza de personajes como Batman o Superman. Mientras Arthur y Mera ("Aquawoman") siguen buscando la respuesta al misterio de la reliquia atlante, un viejo enemigo de Aquaman empezará la caza de un grupo de personajes que, aparentemente, tienen una relación muy íntima con el superhéroe. Si bien Ivan Reis sigue luciéndose con su arte —qué buen tino tiene Johns para acompañarse de artistas con talento—, la serie pierde poco a poco el brío que se mostrara en los primeros números, desarrollándose en historias con poca sustancia que siempre dejan la impresión de que algo grande viene, pero nunca ocurre. Aunque sigue manteniendo el potencial, es incuestionable que se encuentra en descenso. (8/10)

Spider-Man

The Amazing Spider-Man #74

Dando algunos saltos en la continuidad original, Marvel México decide darle relevancia al actual arco de Spider-Man y su nuevo sidekick, Alpha, trayéndolo al país a poco más de un mes de su publicación en Estados Unidos. Lamentablemente la historia no merece tal honor: después de convertir por accidente a un chico en un superhéroe a causa de un accidente de laboratorio (...), Peter Parker tendrá que lidiar con una nueva responsabilidad cargada de mucho poder (y ego). Pese a la importancia que editorialmente han intentado insuflarle desde Marvel, la historia pasa con más insipidez que gloria y un regusto a moral barata, destacando a un Humberto Ramos que, como opinión personal, demuestra mejoría considerable en el apartado gráfico. (7/10)

Avengers

Avengers #23

Número del evento Avengers vs X-Men. Si bien resulta tan anacrónico como el número de Uncanny X-Men de este mismo mes, Bendis no logra proponer algo más allá de un simple relleno en el mencionado evento editorial (a diferencia de Gillen). Eso, aunado al dibujo de Walter Simonson (cuyos trazos poseen una estética que, particularmente, nunca he disfrutado), dan pocas razones que justifiquen la existencia del número. (3/10)

Gates of Gotham

Batman: Gates of Gotham #1

Dentro de su serie 'DC Comics presenta', editorial Televisa lanza el primero de cinco números de esta historia escrita por el actual guionista de Batman, Scott Snyder y dibujada y coguionizada por Kyle Higgins. Retomando el ya usado recurso de un misterio acerca de la fundación de Gotham —el mismo Snyder lo hace en la actual etapa de Batman en México—, la trama retoma el breve periodo de Dick Grayson bajo el manto del caballero de la noche, en una intriga que mezcla a las más poderosas familias de la ciudad (Wayne, Cobblepot y Elliot) y a sus respectivos descendientes y que introduce a un (aparentemente) nuevo antagonista en escena. Sin embargo, el punto fuerte del cómic el dibujo y la narrativa del mencionado Higgins, quien, con una estética cartoon que asemeja vagamente a Pasqual Ferry y David Goetz, logra una lúgubre Ciudad Gótica que se siente dinámica y en movimiento, además de dotar de velocidad y buen ritmo las escenas de acción del encapuchado. (8/10)

Flash

Flash #7

Un buen ejemplo de dibujante tornado en guionista: Francis Manapul. Un excelente ejemplo de trabajo en equipo: Manapul —historia y arte— y Brian Buccellato —historia y colores—. Sin sobresalir a nivel argumental, las virtudes de la nueva serie del corredor escarlata tiene que ver más con el apartado gráfico y la visión de Manapul y Buccellato a la hora de jugar con las viñetas, creando escenas en las que las cualidades de Flash son visibles no sólo a nivel dibujo, sino a nivel de estructura visual. Sólo por el arte vale una pena darle la oportunidad. (8/10)

Green Lantern

Green Lantern #7

Aprovechando el nulo efecto que la jugada de los New 52 ha tenido sobre la serie de Green Lantern, Geoff Johns continúa con la exploración de los distintos Corps. del espectro emocional, enfocándose en esta ocasión en la Tribu Índigo, la más enigmática de estas agrupaciones y con la cual Sinestro y Hal Jordan tendrán un encuentro inesperado. Mientras, en Oa, Los Guardianes se encuentran con la recién capturada Lyssa Drak, en un intercambio de palabras que Johns aprovecha para ir mostrando un poco de lo que vendrá en la serie. Doug Mahnke continúa con sus formidables lápices, otorgándole a cada personaje personalidad y rasgos profundos y propios, sobrepasando al guión a la hora de dotarlos de personalidad y vida. (8/10)

Iron Man

The Invincible Iron Man #36

Asombra la polaridad de Matt Fraction: así como ha sido responsable de etapas y series cuando menos penosas (y a falta de leer Hawkeye), su serie sobre el Hombre de Hierro se mantiene como una de las más sólidas e inteligentes del mercado, con un nivel loable y desarrollando un Tony Stark que, aunque juguetea con la idea del protagonista en desgracia que tanto atrae en estos días, no deja de lado la ironía, el sarcasmo y un cierto patetismo que el propio personaje afronta con humor fino e inteligencia. Continuando con el dibujante Salvador Larroca, compañero de batalla desde su aclamada saga The Most Wanted, Fraction lleva el thriller político-empresarial-militar que ha desarrollado en los últimos meses hasta puntos que, si bien no alcanzan momentos impactantes, prescinden del efectismo barato y se concentran más en desarrollar y construir. Quizá uno de los mejores cómics actuales en México. (9/10)

Irredeemable

Irredeemable #2

Segundo número de la reinterpretación del mito del superser omnipotente a manos del gran Mark Waid. Navegando entre el thriller y el terror, Waid se enfoca en sentar los precedentes de la obra, creando (o intentando crear) una atmósfera opresora y sofocante, aunque comete el error de dejar toda la carga en únicamente un personaje, fallando en el intento de dotar de poder al mencionado y creando, a final de cuentas, una historia que, de momento, da vueltas en torno a un elemento con poca presencia. (7/10)

New Avengers

The New Avengers #11

Acercándose al final de su etapa en New Avengers, Brian Michael Bendis empieza a cerrar los hilos desatados con el regreso de Norman Osborn tras Dark Reign y Siege. Junto a Mike Deodato, uno de sus incondicionales a lo largo de la serie, Bendis redunda en situaciones ya gastadas dentro de la serie (Osborn y sus Vengadores y las protestas ciudadanas contra superhéroes, entre otras), haciendo lo necesario para darle conclusión a minucias que en su momento creó por ahí, por lo que la falta de novedad o ritmo se hace presente, resultando en una historia insípida y escrita en automático. Prescindible. (7/10)

Secret Avengers

Secret Avengers #11

Segundo número de la etapa de Rick Remender en la serie de los Vengadores Secretos. Ya desde el inicio la historia tiene su encanto: distanciándose de los escenarios sombríos y misteriosos de Brubaker, Remender apuesta por acción directa y por un equipo más relajado y con una historia que, en general, muestra una interacción de equipo más fluida y situaciones más mundanas y sin tanta solemnidad como la del equipo de Steve Rogers —Genial el momento entre el Capt. Britain y la Reina Isabel II, por cierto—. Gabriel Hardman, por otro lado, ayuda a marcar el mencionado cambio de tono de la serie, logrando un entorno más luminoso y claro gracias a los colores de Bettie Breitweiser y dotando de gran expresión a cada personaje tanto en descanso como en trabajo de campo. Buen momento para darle oportunidad en la serie, en especial por la anunciada incursión de cierto personaje arácnido en páginas interiores. (8/10)

The UltimatesUltimate X-Men

The Ultimates/Ultimate X-Men #7

Inicia la andanza mensual de la serie The Ultimates, acompañada momentáneamente por Ultimate X-Men, en el evento Divididos Caeremos. Dejando de lado la etapa de Hickman y Ribic, Sam Humphries se encarga de traer de vuelta al equipo estrella de S.H.I.E.L.D., rescatando a Steve Rogers del retiro y trayendo a un Iron-Man que, en palabras de Tony Stark, es "más rudo que Jay-Z y más hermoso que Beyonce". Pese a todo, y con un Billy Tan a los lapices que cumple, la serie se siente hueca tras la etapa Hickman, dando la impresión de que es un mero encargo editorial para el evento en turno y lograr, si es acaso posible, un repunte en ventas. (5/10)

Y si alguien necesita ayuda en ventas, esa es la serie de Ultimate X-Men. Publicada a partir del número 14 original y que sólo durará el cruce de series, el relato de los mutantes ultimate ha demostrado desde el final de Ultimatum una falta de rumbo y visión que la han hundido en un estado lamentable, dando la impresión de estorbo y de ser un juguete apestado en la editorial. Poco decir de la serie dada su falta de publicación en México. (4/10)

Wonder Woman

Wonder Woman #7

Si hay una superheroina de la lista A que se vio beneficiada con The New 52, es sin duda Wonder Woman. Su resurgir a manos de Brian Azzarello y Cliff Chiang la ha alejado de la acción burda y sexista a la que la habían arrumbado desde hace años (y en la que Geoff Johns y Jim Lee la tienen muy bien posicionada actualmente en Justice League) y la ha convertido en un personaje maduro y con identidad contundente, evitando ponerla en una postura solemne y enfocándola totalmente en sí misma y su pasado. Quizá su defecto es su mayor verdad: dado el tono sobrio de la serie, se extraña alguna escena de acción, pudiendo llegar a tornarse aburrido en ocasiones. (8/10)    

martes, 8 de enero de 2013

Cómics de la semana en México (07/01/2013)

     

Batman/Batman: The Dark Knight #7

Continúa el asedio de La Corte de los Búhos hacia Batman y Gotham en general, revelando una conexión entre La Corte y un miembro de la ‘batifamilia’ que nadie esperaba. Scott Snyder sigue construyendo un relato que trastoca la historia de la ciudad y que camina hacia un aporte sustancioso en la mitología del murciélago, todo materializado por un Greg Capullo que da más de sí en cada número. (8/10)

Mientras tanto, en The Dark Knight, Batman continúa con la persecución de White Rabbit, enfrentándose a Bane y rescatando a una damisela en apuros, todo mientras Flash y Superman luchan contra el envenenamiento del primero. Una historia escrita por Paul Jenkins y David Finch que de momento no ha sobresalido y parece escrita en automático, con el dibujo del segundo que, sin ser malo, no pasa de lo correcto. (5/10)


Daredevil #1

Inicia en México la multialabada y multipremiada etapa de Mark Waid y Paolo Rivera a cargo del diablo de Hell’s Kitchen. Con un compilado de tres números en su primera publicación en México, Daredevil renace como un vigilante con actitud positiva y luminosa, buscando dejar atrás el pasado sombrío, trágico y autocompasivo que lo había estado caracterizando en los últimos años (¿o décadas?). Lectura imperdible. (10/10)


The Mighty Thor #13

Con la invasión de Las Yeguas a Oklahoma y Asgardia y los planes de Amora para atacar a Thor, el Dios del Trueno deberá salir de la pesadilla colectiva en que han sumido a varias criaturas fantásticas. Sin sobresalir en ningún apartado, la serie de Matt Fraction lleva a la serie a un terreno más fantástico, mezclándole con aspectos de la mitología asgardiana, la del Thor del cómic y la fantástica; no obstante, no logra hacerla despegar desde que la tomara poco antes de Fear Itself (exceptuando su historia con Galactus, donde el dibujante Oliver Coipel ponía mucho del valor), continuando con su serie de relatos con poca sustancia que sólo se encargan de cumplir con la entrega mensual. (6/10)


Spider-Men #5

Final de la miniserie semanal del encuentro entre Peter Parker 616 y Miles Morales. Demostrando ser una de las grandes artistas del cómic americano contemporáneo, Sara Pichelli muestra en éste (y en los cuatro números anteriores) personajes y situaciones cargadas de expresión, personalidad y dinamismo, con gran talento a la hora de narrar eventos. Bendis, por otro lado, termina mostrando lo que ya se podía prever tras los dos primeros números: la serie completa ha sido un pretexto para seguir jugando con la “relación” entre la tierra UItimate y la 616, terminando con una viñeta que pretende impactar pero resulta sosa y predecible. Méritos, eso sí, al relato entre el encuentro entre Ultimate May Parker y Peter: momento casi tan emotivo como el funeral del finado arácnido del universo Ultimate. (7/10)


Superman/Action Comics #7

Iniciando con nuevo tándem de artistas (Dan Jurgens y Keith Giffen coescribiendo y dibujando el segundo), la serie introduce a Helspont, personaje típico del universo Wildstorm, en la continuidad de DC, retratándolo como un villano grandilocuente, de grandes discursos y poca acción. El cambio de escritores, aunque le imprime cierta frescura (en comparación con George Pérez), no deja de mostrar a un Superman aburrido y poco contundente, por lo que habrá que ver el resultado del trabajo del nuevo grupo. (6/10)

Por otro lado, en Action Comics, Grant Morrison continúa con la presentación de El Coleccionista, ahondando en el pasado kryptoniano de Clark y estableciendo algunos elementos clásicos de Superman. Con Rags Morales a los lápices, la serie avanza poco a poco en la concreción de Clark como el superhéroe, dejando a Morrison desplegar los conceptos que tanto le gustan con Superman en términos de sci-fi e incluso comedia. (8/10)


The Traveler #1

Con los nombres de Stan Lee y Mark Waid en portada, The Traveler se antoja como una obra de revisión indispensable, siendo además la segunda serie publicada por Bruguera Cómics, una de los dos nuevas editoriales de cómics en México. Proponiendo a un superhéroe que puede viajar por el tiempo, el primer número resulta prometedor más por los nombres involucrados que por la serie en sí, que aunque plantea algunos elementos que puedan dar para mucho en manos de los involucrados, de momento no hay nada sobresaliente, ni un Chad Hardin que cumple bien y nada más. (6/10)


Ultimate Spider-Man #13

Inicia Divididos Caemos, el crossover de la línea Ultimate que involucra a sus tres series regulares (Spider-Man, Ultimates y X-Men, siendo estas dos publicadas en México en un solo libro). Mientras Miles Morales sobrelleva la muerte de su tío y la acusación de los medios sobre Spider-Man y su presunta autoría en la muerte del mencionado, Steve Rogers regresa como Capt. America para enterarse de la existencia de este nuevo Hombre Araña, decidiendo tomar acciones al respecto. Pese a no ser contar con historia sobresaliente, Bendis sigue demostrando talento para desarrollar personajes adolescentes, construyendo tanto en éstos como en otros actores un trasfondo sicológico y emocional vivaz y coherente. David Marquez, dibujante sustituto de la monumental Sara Pichelli, viene a reafirmar la excelente calidad del apartado gráfico de la etapa de Miles Morales, equiparándose, y en ocasiones superando, a la artista italiana. (8/10)


Uncanny X-Men #11

Siguiendo con los tie-in de Avengers vs X-Men (al igual que la serie regular de Avengers), este número transcurre durante el round cinco del mencionado evento y se divide en dos historias totalmente distintas, siendo la segunda, que tiene como protagonista a Mr. Sinister, la que hace que valga la pena el cómic. En general, número que, pese a cumplir en historia y dibujo en ambos aspectos, se antoja anacrónico y poco atractivo tras la finalización (hace más de dos meses) del evento del que forma parte. (8/10)


Wolverine  #16

Con nuevo escritor al mando (Cullen Bunn), el número intenta reintegrar a Wolverine a su habitual rutina, alejándolo de los dramones personales que lo habían atacado en números anteriores y poniéndolo en zona de ataque. Buscando pistas de un enemigo que lo ha incriminado en una serie de asesinatos, Logan hará una travesía que requerirá que haga eso en lo que es el mejor, relatando una historia que, si bien retoma la línea clásica de acción de Wolverine, aporta muy poco a la serie, esforzándose más en mostrar escenarios dignos de cualquier película de terror de clase B, en las que Paul Pelletier y David Meikis se lucen mostrando eficiencia tanto en los baños de sangre como en el contexto gore. (7/10)

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Fallar

Recientemente me ha rondado en la cabeza cierta preocupación, en la que no ahondaré acá tanto porque no escribo mucho aquí como porque es algo sumamente personal, me ha hecho replantearme por enésima vez muchísimas cosas. Esta preocupación, no obstante, me parece una de las más serias y fuertes que me hayan aquejado en años, y las cuestiones que me ha hecho replantearme no son de dinero, laborales ni ninguna del tipo "qué haré con mi vida de aquí en adelante", sino de un tipo de las que nunca había tenido antes: el sentimiento de haberle fallado a alguien.

Específicamente a mi madre, claro (y disculparán la ñoñez, pero si he tenido una figura fuerte y de apoyo en estos meses difíciles ha sido ella). Dados los años y el tipo de relación que hemos tenido, nunca desarrollé un sentimiento de responsabilidad con mi madre ni con mi familia en general, lo cual se extendió eventualmente a cualquier amigo, compañero o conocido. 

La cuestión se dio por varias razones: por ego, principalmente; porque nunca nadie me exigió nada y porque nunca me he propuesto metas que me apasionen, más allá de las protocolarias y propias de la vida burguesa. No sé a dónde quiero ir y nadie se interesa por ello, así que no desarrollo un compromiso con nadie. No se espera más de mí que aprobar en la escuela, conseguir un trabajo y casarme (bueno, al menos cierta parte de mi familia...), y como esas cosas son por default, en realidad no siento que nadie espere de mí.

Hace unas semanas, sin embargo, me ocurrió algo que destruyó la percepción de seguridad de mi vida, que, con una dosis alta de paranoia, me hizo ver cerca la posibilidad de morir. Me tuvo consternado por más de una semana, vislumbrando varios escenarios de acción drásticos en los que debía tomar decisiones fuertes. Y me encontré con algo curioso: no pensé en mí. Digo, sí pensé en mí, pero mi prioridad pasó, eventualmente, a pensar en mi madre. Pensé por primera vez en fallarle a alguien que me quería, en no cumplir las expectativas que se tenían de mí y en cuánto eso podría lastimar a esa persona. Imaginármela llorando, decepcionada, preguntándose en qué había fallado o qué había hecho mal (como buena madre católica mexicana) me detuvo mientras caminaba y me dejó hecho piedra por casi un minuto. Fue una culpa que nunca había sentido y ante la cual no supe cómo actuar, pues, en el escenario en mi mente, no había nada que pudiera hacerse: había caído a un punto muy bajo frente a mi mamá y no podía decir ni hacer nada que valiera la pena.

Después caminé, llegué a casa y hablé con mi mamá. Nos vimos por la cámara. Platicamos de muchas cosas, de cómo estaba la familia allá y de cómo me iba a mí. Me disculpé por no hablarle en estos últimos días, y me pidió de favor que no hiciera eso pues se preocupaba mucho por mí. Hablamos de todo pero nunca pensé en siquiera sugerir el tema. Platiqué con mi hermana también, lo cual fue bueno. Finalmente, me despedí de mi madre deseándole buenas noches. Le di las gracias por todo.

lunes, 30 de julio de 2012

El último caballero oscuro

The Dark Knight Rises

Como superhéroe, nunca sentí el nivel de fanatismo o afecto que la mayoría de la gente suele tener con Batman. Desde niño siempre fui más de Superman: me gustaba la idea del Dios piadoso y caritativo que daba todo de sí por ayudar a la humanidad —de ahí mi gusto por All-Star Superman, de Morrison, que muestra el lado más humano e idealista del encapotado de rojo—. Batman, por otro lado, me resultaba un concepto soso: un hombre cualquiera vestido para combatir criminales y uno que otro supercriminal, motivado por algo tan mundano como la muerte de los padres —ya de niño la violencia me parecía algo dentro de lo común, incluso la de ese tipo mientras que se daba una vida de lujo y riqueza en su mansión. Sentí más cercano a Superman, comprendí más su drama, el de un ser solitario y distinto por naturaleza, que el de Batman/Bruce Wayne, pues encontraba imposible empatizar con un multimillonario de condición física inhumana que dedicaba su tiempo libre a combatir el crimen.

Llegó Batman Begins (2005). Dirigida por Christopher Nolan y con un Bruce Wayne que dejaba de lado ese tufillo de playboy mamonazo que no habían podido dejar de lado ninguna de las adaptaciones audiovisuales del personaje en la pantalla grande (y Adam West), sentí una debilidad muy grande por esta versión tanto del mencionado Wayne como de Batman: el uno revolcándose y sufriendo, formándose lejos del perfil de niño rico y mostrándose reacio a él, usándolo como un disfraz; el otro mostrándose francamente incompetente en muchas situaciones, necesitando de terceros ya no para salir airoso, sino con vida. Lo mismo vendría en The Dark Knight (2008), en la que se reinterpretaría a uno de los personajes más afamados del universo del murciélago, Joker, como una fuerza pura de anarquía y caos, que llevaría a Batman a disyuntivas éticas y físicas que lo pondrían al límite, haciéndolo pequeño y despojando al personaje de su cabronez clásica para dejarlo convertido en un hombre sin todas las fuerzas ni todas las respuestas y que llega a un punto de dar lástima. TDK quedó como la mejor película de superhéroes y hasta ahí. Y luego siguió The Dark Knight Rises.

A nivel expectativa, es imposible no ver a TDKR como un producto mediático, como la parte final de un espectáculo iniciado hace siete años. Chris Nolan viene a finalizar una de las trilogías más aclamadas de los últimos años, al nivel de la de Peter Jackson en cuanto a penetración en la cultura del cinéfilo promedio. Mucho de esto tiene que ver sin duda con Heath Ledger y su Joker, el aporte máximo de la saga a la cultura popular. Su acierto quizá fue hacerlo totalmente suyo al mofarse de todo lo que los fans sabíamos sobre él You wanna know how I got these scars?— y mostrarlo como un ser cuasisobrenatural, un ente sin origen ni destino que encarnaba el caos y el azar y cuyos planes eran ambiguamente posibles. Aparte de ello, la trilogía de Nolan ofrece muy poco que pueda competir, en un nivel crítico, con la trilogía de Jackson, o incluso la de Raimi, pero deja en The Dark Knight un motivo para hacerse fan de su versión del superhéroe DCíta en lo icónico, construyendo a un personaje que, en su sencillez y falta de seriedad, se convirtió en favorito instantáneo.

Y en ese aspecto The Dark Knight Rises no supera a su antecesora. Ni en ese ni en el cinematográfico.

Habría que recalcar que, ante todo, TDKR es una película que muestra muchas de las características de Nolan y que, además, recicla muchísimo de su antecesora, como la historia  — otra vez nadie puede salir de Gotham por orden del villano, hay explosivos/bombas de por medio, el malo intenta despertar a los ciudadanos de la ciudad a nivel filosófico.... Desde el trabajo de Hans Zimmer, que aquí también se vuelve pomposo y opaca, por deseo explícito de Nolan, a la acción en pantalla, hasta el montaje, sello característico del director y en el que llegan a basarse mucha de sus virtudes en escenas de acción, más allá de la filmación de las mismas. Su ritmo es inconstante, no pudiendo hacer que la película fluya ágilmente muchas ocasiones y estancándose en largos periodos de explicaciones y profundización de personajes y situaciones que sirven meramente como preludio al "gran momento" de la película. 

En todo caso, lo mejor de TDKR y de la saga en general son sus personajes y quienes los interpretaron. El conjunto llega a ser inestable, pero en solitario varios funcionan como piezas clave para contar la historia, como una baraja de tarot. Resultan atractivos por la reinterpretación, por la mirada particular  —y esto sin decir que es propiamente buena o mala— de los Nolan y Goyer. La intención de hacerlos, dentro de lo posible, personajes reales y humanamente creíbles. Quizá es por ese Batman a medio morir que, después de tanto entrenamiento, sigue siendo incapaz de trabajar solo o por ese Joker contradictorio, que se presenta como el caos pero que en realidad es un planificador de precisión milimétrica.

Y bueno, terminando con The Dark Knight Rises: no, no es perfecta y, como dije, no supera a The Dark Knight. Sin embargo, es un cúmulo de lo típico en Nolan, lo que a algunos nos resulta disfrutable. Y, siendo fan, temo que debo dar mis manos a torcer por el amor a la saga: es una película mejorable, pero no dejo de admirar lo hecho, no dejo de apreciar el espectáculo —y en ese sentido, creo, sobresale en comparación con cualquier blockbuster proyectado en lo que va del año  y de emocionarme por saber que, al menos que haya una buena oferta para Nolan y compañía, es el final de este Batman particular.

The Dark Knight Rises

The Dark Knight Rises
Estados Unidos, Reino Unido; 2012
Director: Christopher Nolan
Protagonistas: Christian Bale, Tom Hardy, Anne Hathaway, Joseph Gordon-Levitt, Marion Cotillard

jueves, 7 de junio de 2012

Palabras de un rey

—¿Tengo que hacer venir a Pate? A mí no me das órdenes, ¡soy tu madre!

—Sí, pero yo soy el rey. Margaery dice que todo el mundo tiene que hacer lo que el rey mande. Quiero mi corcel blanco ensillado mañana, para que Ser Loras me enseñe a justar. También quiero un gatito y no quiero comer remolachas. —Se cruzó de brazos.

Jaime no paraba de reír. La Reina no le hizo caso.

Festín de cuervos, de George R. R. Martin.

domingo, 1 de abril de 2012

Sin gusto por la poesía

Hoy, mientras me encontraba sentado en una de las bancas del centro de Coyoacán junto a una amiga, nos abordó un señor con una carpeta en mano y, muy educadamente, nos preguntó si queríamos que nos leyera alguno de sus poemas. Durante tres segundos, mi mente hirvió pensando en la respuesta a la pregunta, mientras mi amiga entraba en un estado de indecisión frente a la situación. "No, gracias. La verdad es que no me gusta la poesía", terminé respondiendo con toda sinceridad. Retirado el hombre, quien agradeció con la misma educación la respuesta, mi amiga me comentó: "La verdad es que a mí tampoco me gusta, aunque a mi hermano sí. Y así anduvo Neruda, por cierto".

La verdad es que no: no me gusta la poesía. Que Arthur Rimbaud sea una de mis figuras literarias favoritas se debe a su persona, a la actitud de rebeldía juvenil y humana que lo convirtió en uno de los emblemas del anarquismo, y no a su trabajo. Tolero —y uso el verbo sin ínfulas, únicamente porque es el preciso— la poesía de Cortázar y de Sor Juana por su sencillez y su falta de solemnidad, pero no soporto la actitud ridícula, digna de cliché, que suele envolver a la mayoría de los poetas, especialmente a los modernos. La poesía me llega, en todo caso, cuando se acerca más a los modos narrativos literarios (The raven, de Poe), no cuando se pierde en conceptos inconexos y sin motivo, que funcionan únicamente como vehículo de onanismo esnob para quien lo escribe y da a conocer, para quien espera fascinación babosa de parte de ciertos círculos.

Que no me guste la poesía es, también, muestra de mi falta de sensibilidad ante las artes y mi incapacidad por comprender más allá de lo ya masticado. O quizá no, pero prefiero argumentar eso ante cualquier posible crítica por mi mundano disgusto por aquello que, casi siempre, sólo tiene forma para quien lo escribe.

domingo, 25 de marzo de 2012

Odisea

Disculparán la ausencia de un mes acá. Me he mudado de ciudad (ahora estoy en el DF, para los interesados) y he tenido que afrontar varias cosas propias de un movimiento de esta índole, desde encontrar donde vivir hasta conseguir trabajo, que de momento me ha parecido lo más difícil.

No obstante, el mayor de los problemas con los que he lidiado ha sido la soledad. Me sorprendí a mí mismo hace unas semanas, cuando caí en cuenta de lo poco preparado que estoy para enfrentarme al hecho de estar viviendo solo y que, a la larga, quizá este podría ser mi modus vivendi: alejado no sólo de mis seres queridos, sino de los seres que me quieren.

Platiqué de estas inquietudes con algunos amigos y tuve respuestas muy dispares. Unos se abocaron por la idea de que la soledad es el camino natural del humano, por lo que estaba viviendo un proceso inherente a mi naturaleza. Me apabulló muchísimo la idea y la rechacé inmediatamente, pues no estaba en una situación, en ese momento, de visualizar más semanas o meses con esta misma sensación de vacío, de no encontrar a alguien en quién apoyarme.

Me acordé, en ese instante, de algo que me dijo mi madre días antes de moverme hacia acá y que yo menosprecié, pues, como dije, nunca esperé encontrarme en este estado de espíritu: "Allá estarás solo. Sé que a veces nosotros —mis hermanos y ella— te podemos desagradar o preferirías no vernos, pero sabes que siempre estamos acá: sabes que si abres la puerta de tu cuarto puedes caminar y encontrarnos. Sabes que por las mañanas, si bajas, me vas a encontrar a mí trabajando o en la cocina, que va a haber desayuno ya hecho. Sabes que si un día te pasa algo en la calle puedes llamarme y yo iré a ayudarte. Sabes que si te sientes mal puedes venir a hablar conmigo, aunque no te guste, y si tienes algún problema juntos podemos ver el modo de solucionarlo". Sobra decir que había (y hay) inmensa sabiduría y certeza en sus palabras.

Otros amigos me hablaron sobre la normalidad del sentimiento y de cómo formaba parte de un proceso de adaptación, algo que teóricamente ya había contemplado pero que en la práctica no he podido sobrellevar. En todo caso, desde entonces he asimilado un poco más la soledad, abrazándola no como una maldición sino como una oportunidad. Eso sí, sigo sin dejar de añorar la compañía de las personas.

Y con un mes acá, ya me estoy dando cuenta de ciertas cosas de las que me hacía falta darme cuenta. Mi odisea, que aún tiene un final incierto, fue emprendida con varias metas a cumplir. Hasta el momento, siento que estoy alcanzando una de ellas, lo cual me alegra muchísimo.

sábado, 25 de febrero de 2012

Recuerdos

Magnetic rose

De entre las obras de Satoshi Kon, una de las más curiosas debe ser la que fraguó junto a Katsuhiro Otomo, creador del manga Akira y director de su cinta animada, allá por mediados de los 90 del siglo pasado. La obra en cuestión, llamada Memories, es un compendio de tres cortometrajes que no siguen una tónica común, resultando tan diferentes entre sí que bien pueden funcionar como obras independientes (y, de hecho, lo hacen), y que sólo comparten el vínculo del mencionado Otomo, pues incluso en lo que respecta a la dirección artística y estilo de animación presentan diferencias bien marcadas.

Estas tres obras son Magnetic rose, un thriller de ciencia ficción que bebe considerablemente de Ridley Scott y Kubrick; Stink bomb, una historia cómica aparentemente basada en un hecho real, y Cannon fodder, una enigmática parábola sobre la existencia belicosa y las aspiraciones humanas.

De entre las tres, la mejor lograda resulta Magnetic rose, que es, justamente, la historia en donde se da la participación entre Kon y Otomo. Dirigida por Koji Morimoto (quien se encargara del cortometraje de la casa encantada en Animatrix), con guión de Satoshi Kon y basado en una historia de Katsuhiro Otomo, Rosa magnética es una space opera sobre una nave recolectora de chatarra la cual recibe, a través del canal de SOS de la nave, una grabación de la música de Madame Butterfly, de Puccini. Saliéndose totalmente del programa de trabajo, el jefe del equipo decide responder a la llamada de auxilio y envía a dos de sus hombres, Heinz y Miguel, a inspeccionar lo que resulta ser un gigantesco cúmulo de chatarra con una fuerza gravitatoria descomunal. Adentro, Miguel y Heinz encontrarán no sólo un increíble mausoleo dedicado a una hermosa mujer llamada Eva Friedel, de la que al principio no saben nada, sino también una presencia ignota que los acechará en todo momento.

Magnetic rose 2

Magnetic rose es una mezcla de muchos elementos en distintos niveles. Por un lado, hay una clarísima influencia del ya mencionado Ridley Scott y su Alien, fabricando un entorno humano espacial destartalado y rudimentario: los tripulantes no conviven en un espacio pulcro y organizado como el de Star Wars o Star Trek, sino en un ambiente caótico y algo ruinoso, desarrollando una relación totalmente informal y hasta cierto punto impúdica, todo alentado por la falta de convivencia humana externa. La esencia de Alien se palpa también en la atmósfera thriller lograda en el desembarco de Heinz y Miguel al mausoleo, creando tensión a causa de un acecho no siempre definido pero que se manifiesta de modo puntual. Incluso la escena de llegada de ambos elementos al misterioso lugar rememora al arribo de la tripulación del Nostromo al planetoide del Space Jockey.

Magnetic rose 3

Kubrick, por otro lado, se convierte en la influencia principal a nivel iconológico. Más allá del aura tenebrosa y siempre en vilo, Magnetic rose trata temas profundos y humanos. La dualidad es uno de ellos, sometiendo a los personajes a disyuntivas entre la realidad y la fantasía, lo vivo y lo muerto, el pasado y el presente, la fastuosidad y la decadencia y lo natural y lo artificial. Más que elementos visuales, estos binomios son cruciales para la toma de decisiones de los personajes, en especial de Heinz, quien ve quebrantada su psique en varias ocasiones a causa de la perspectiva de enfrentarse a estos elementos. También hay un sentimiento abrumador de soledad y vacuidad, usando el espacio exterior como una metáfora de la abstracción del exterior del alma humana, con las penas y tristezas que cada uno encierra en sí y que amplían la nada entre ser y otro. Sus tres protagonistas, Eva Friedel (presente a través del mausoleo y todo lo dedicado a ella), Heinz y Miguel se ven atrapados en un espacio y un momento que los aparta de los demás, potenciando el aislamiento externo que implica el estar flotando en la nada, a años luz de sus seres queridos.

Otro elemento crucial y que ayuda a entender de modo más completo Rosa magnética es la banda sonora, compuesta por Yoko Kanno y que incluye varios fragmentos de la obra de Giacomo Puccini, tanto en lo musical como lo temático. El punto álgido de la película, en el que la influencia de Eva Friedel alcanza su punto máximo, está acompañado de un aria de Madame Butterfly. Asimismo, Eva guarda muchísimas similitudes con Floria Tosca, de Tosca, otra obra de Puccini.

Magnetic rose

En el final, Rosa magnética resulta una historia exhaustiva por su dramatismo, majestuosamente narrada y que no deja clara su naturaleza como historia de ciencia ficción o de fantasía, jugando con el espectador del mismo modo que juega con sus protagonistas, envolviéndolos en mecanismos y artificios que no terminan de entenderse. La pasión de sus personajes, acentuada por el poder de las piezas de ópera, le confieren al metraje una fuerza incandescente, encumbrándose como la que, me parece, es una de las obras de anime mejor logradas de los últimos 20 años.

Bomba apestosa

La segunda parte de Memories es una comedia llamada Stink bomb, dirigida por Tensai Okamura y guionizada por Katsuhiro Otomo, presumiblemente basada en un incidente real ocurrido a Gloria Ramírez.

Nobuo Tanaka, trabajador de una farmacéutica japonesa, ingiere un medicamento experimental para combatir el resfriado que lo aqueja, sin saber los efectos secundarios que éste podría traerle. Después de una siesta durante sus horas de trabajo, despierta para encontrar a todo el personal del edificio inconsciente, procediendo a contactar directamente con los altos mandos de la empresa, quienes le ordenan viajar a Tokio (el laboratorio se encuentra a las afueras de la ciudad) con el medicamento experimental que él ingirió. Nobuo iniciará el viaje con la preciada carga, encontrando a su paso desolación y ruina, así como un gran éxodo de personas hacia Tokio, huyendo de una amenaza que desconocida pero que parece seguirle la pista al joven.

Bomba apestosa 2

Bomba apestosa resulta la historia menos sobresaliente del trinomio, prefiriendo un narración clásica y lineal, sin ápice de pretensión más allá de la narración del evento. Aunque no exige el mismo nivel de producción que el de Magnetic rose, cumple con los requerimientos de la obra, teniendo uno que otro momento visualmente sobresaliente. Es, sobre todo, una crítica al espíritu bélico japonés y estadounidense, ridiculizando los excesos de cada uno y haciendo una ligera mofa de la tensa relación entre ambas naciones en ese aspecto.

Cannon fodder 3

Al final, Cannon fodder completa la trilogía. Dirigida y escrita por Katsuhiro Otomo, es la más experimental y simbólica de las tres, resaltando además por una estética más toon y un tono prácticamente infantil, aunque plagado de metáforas sencillas y muy obvias.

La historia se desarrolla en una ciudad steampunk dedicada exclusivamente al disparo de proyectiles con objetivo allende las fronteras. Se centra en una familia compuesta por el padre, la madre y un hijo, cada uno cumpliendo con un rol dentro de la gran maquinaria urbana: el hijo se educa en un colegio cuyo programa de estudios se basa exclusivamente en aquellas materias que se involucren directamente con el lanzamiento de misiles, la madre trabaja en la fábrica de ensamble de ojivas y el padre labora en el cañón más grande de la ciudad, ubicado en la cúpula más alta y con el mayor poder de alcance y destrucción.

Cannon fodder 5

El motivo de esta perenne guerra es un enemigo que se encuentra a las afueras de la ciudad, el cual nunca se manifiesta de algún modo pero que se sabe que está ahí. Cada recurso económico y humano de la ciudad se encauza en la preservación de la guerra, lo que sólo funciona con la sumisión voluntaria de cada mente de la ciudad en pro del religioso ritual diario de lanzamiento de misiles.

Otomo no tiene empacho en hacer, como ya se dijo, una metáfora sencilla y directa de la sociedad como una masa descerebrada que funciona por ideas estúpidas. Esto se evidencia en dos momentos claves de la película: el pomposo ritual de ataque del cañón supremo de la ciudad (en el cual trabaja el padre de la familia protagonista), en el que participa un hombre condecorado y de gran rango que se dedica a apretar el botón de lanzamiento, y durante una cena de la familia, en la que el hijo le pregunta al padre contra quién están peleando y él sólo atina a responder, sin detenerse a pensarlo ni un segundo, que "lo sabrás cuando seas grande". La escasa cultura de la sociedad, con sus medios de comunicación, gira completamente en torno a la guerra: la estructura steampunk de los edificios recuerda a cañones, con largas tuberías y chorros de vapor escapando constantemente de ellos; las noticias sólo dan información referente a la velocidad del viento u otros factores que afecten al lanzamiento de misiles e incluso los programas de televisión, como "La familia cañón", giran en torno a ello. De ahí que el pequeño de los hijos, al no recibir razones pensadas o información concisa sobre el por qué de la situación local, sólo pueda aspirar, con todo fervor, a formar parte íntegra de esa gran maquinaria en la que se encuentra sumido todo aquel que conoce.

Cannon fodder 2

Memories resulta una obra diversa y plural tanto por la calidad de cada cortometraje en comparación con otro como por las virtudes y fallas de cada obra en su propio contexto. Imprescindible, eso sí, pues sus valores de producción están muy por encima de las películas de animación occidental y anime modernas, y porque, además, tiene tras de sí un grupo de gente talentosa y reconocida: Satoshi Kon y Katsuhiro Otomo no son cualquier cosa.


Poster

Memories
Japón; 1995
Director: Katushiro Otomo, Koji Morimoto y Tensai Okamura
Voces: Gara Takashima, Tsutomu Isobe, Koichi Yamadera, Hideyuki Hori, Isamu Hayashi

jueves, 9 de febrero de 2012

Un comentario sobre Alan Moore

Alan Moore
Alan Moore. Retrato de Frank Quitely (busquen los detalles en la barba...).

Alan Moore siempre me ha parecido que puede dar a veces mala imagen por el sencillo motivo de ser una persona que no siente la necesidad de justificarse constantemente ante la industria y los fans.

Pero cuando habla se nota que es una persona muy consecuente (no siempre tiene razón, pero es un hombre de ideas firmes y nada hipócrita) y de grandes valores humanos.

Si es el más grande no es sólo por su obra, sino porque casi siempre ha sabido mantener una dignidad que ya quisieran muchos. Cumple la máxima de genio y figura.
—Khonshu

(Leído acá.)

sábado, 4 de febrero de 2012

Breves vistas


Drive (2011)

Forma sobre fondo. Un juego de arquetipos en el que la luz es el protagonista principal (no recuerdo una escena significativa en la que el juego de luces y sombras y/o la iluminación no tuvieran un papel fundamental). Pese a todo, y con mi manía por darle a la historia y su narración la máxima importancia, no la encontré tan sobresaliente como me la contaban: los personajes no sacan a relucir mucho de ellos, se comportan como meras fichas de ajedrez o una baraja de tarot, llenando roles en el cuento (tan es así que el protagonista, interpretado por Ryan Gosling, no tiene nombre propio), lo que, a la larga, no genera interés en lo que les pueda llegar a pasar. La identificación o interés con cualquiera de los protagonistas que parece que muchos han experimentado viene, en todo caso, de la pose. En especial de Gosling, que no deja de ser el caballero bien parecido, callado y sobrio que puede convertirse en una máquina de matar sólo para defender a quien ama. Atractivo para cualquier persona.

TGWTDT

Drive
Estados Unidos; 2011
Director: Nicolas Winding Refn
Protagonistas: Ryan Gosling, Carey Mulligan, Bryan Cranston, Albert Brooks


Toki o kakeru shōjo // La chica que saltaba a través del tiempo (2006)

Una comedia de ciencia ficción sobre una chica de preparatoria que descubre que puede viajar a través de la cuarta dimensión y, con ello, arreglar o dar un giro distinto a situaciones propias de una estudiante adolescente. El elemento sci-fi se limita a los mencionados viajes temporales y las posibilidades narrativas que estos ofrecen, con la construcción de intrincados puzzles entre personajes y hechos que suelen hacerse en este tipo de historias, enfocando todo lo demás a las situaciones cómicas y románticas que, junto con los personajes, arrastran varios clichés de series de anime genéricas, lo que no extraña si se toma en cuenta que el director es Mamoru Hosoda, quien trabajó en algunos capítulos y una película de Digimon, así como una película de One Piece.

TGWLTT

Toki o Kakeru Shōjo
Japón; 2006
Director: Mamoru Hosoda
Voces: Riisa Naka, Takuya Ishida, Mitsutaka Itakura


Bridesmaids (2011)

Su mayor logro debe ser la transgresión de la norma de que la comedia femenina y/o de boda debe estar exenta de humor escatológico: en Bridesmaids ni todas son muñecas de porcelana impecablemente vestidas (o desaliñadas, pero aun así muñecas) ni tampoco se desviven en situaciones femeninamente ridículas y frívolas (sobre todo en comedias de boda) o escenas de amor/sexo insoportablemente cursis. Aquí las mujeres cagan, vomitan y cogen cual si estuvieran en comedia masculina adolescente y, además, no son bellezas deslumbrantes o arquetipos de mujeres sentimental y laboralmente realizadas. Y ese también es su defecto más notorio: fuera de la "novedad" que una comedia de bodas no sea una tontería como esto, tenemos a una comedia cualquiera, con algunos personajes principales bastante grises (la mitad de las bridesmaids, por ejemplo), unos secundarios desaprovechados (Rebel Wilson y Matt Lucas, ni más ni menos) y una historia que ya en su recta final cae muchísimo. Destacan, eso sí, Kristen Wiig (quien escribe y protagoniza la película) y Melissa McCarthy, nominada a un Oscar por esta película, en un personaje que ni a Judd Apatow en horas altas...

Bridesmaids

Bridesmaids
Estados Unidos; 2011
Director: Paul Feig
Protagonistas: Kristen Wiig, Maya Rudolph, Rose Byrne, Melissa McCarthy


The girl with the dragon tattoo (2011)

Después de la grandiosa The social network (una de las mejores películas del 2010), David Fincher parece meterse en un mero encargo cinematográfico y dirige The girl with the dragon tattoo, basada en el primer libro de la saga novelística escrita por Stieg Larsson, el cual ya fue adaptado en 2009 al cine, aunque sin el respaldo comercial de Hollywood. Hablando de modo totalmente subjetivo —como en todo lo escrito anteriormente...—, resulta una película tan densa y fría que nunca conecta con el espectador, y que basa todas sus virtudes en la historia, que versa sobre la investigación del paradero de la integrante desaparecida hace 40 años de una familia asquerosamente acaudalada; y en Lisbeth Salander, uno de los dos personajes principales, quien es interpretada por Rooney Mara, en un papel que exige físicamente mucho poder y excentricidad, pero que histriónicamente no explota mucho (en ese sentido, me sigo quedando con Daniel Craig). Por lo demás, ocurre algo parecido que con Drive, forma sobre fondo, aunque aquella no se ahogaba en sí misma con enredos innecesarios. La narración intenta ser vertiginosa e interesante, pero por lo general todo termina en una serie de soliloquios de personajes en los que no llegas a interesarte nunca. Mención especial a su final: media hora de eventos narrados de modo aún más aburrido y tedioso que en la película y con los que sólo esperas que, por favor, la película termine ya. Una película no recomendable y con la que termino de confirmar mi total desinterés por el fenómeno literario Millennium.

TGWTDT

The girl with the dragon tattoo
Estados Unidos, Suecia, Reino Unido, Alemania; 2011
Director: David Fincher
Protagonistas: Daniel Craig, Rooney Mara, Christopher Plummer, Stellan Skarsgard