
Esto es como poner la literatura al alcance de todos. Leyendo esto me entran ganas, de verdad, de seguir su ejemplo y lanzarme a lo loco a escribir mis mas infames intimidades. Me imagino a mi misma escribiendo mi diario en público, se me ponen los pelos de punta de verdad. No sabria que escoger, que decir en unos solos renglones. Tampoco os creais que mi vida sea tan interesante, pero para cagarse en algo... para eso siempre hay recursos. Yo cada dia me cagaria en algo, por ejemplo un dia en los mosquitos (que no veas como joden en verano los cabrones) otro dia en el calor (tipico, tipico) otro dia en la señora que viajaba sentada delante mio en el autobús, que olía a pescadilla (si, ese olor repugnate proviniente no quiero saber de que partes y muy acentuado por la calor y el sudor). También podria cagarme en mi y en mis defectos, que no son pocos. Acabaría convirtiendome en un arlequín: patético intento de hacer reír (odio los arlequines, quizás porqué de pequeña nos disfrazaron en la escuela de arlequín, y su recuerdo me tormenta). Me reíria de mi misma, como siempre hago, pero podría poner en peligro mi integridad psyquica, y cayendo en una depresión postvacacional (si es que alguna vez estube de vacaciones, porque trabajando precisamente no estoy). Todo esto y mas me entran ganas de escribir cuando leo al pseudomuchacho o al alterego de quien sea, hablando en plata y sin pelos en la lengua. Me gusta. Me motiva. Me pone.-Martisa Flow
me parece una falta de respeto total y absoluta hacia sus padres y hacia los demas padres, ese muchacho/a esta escribiendo una estupidez, es un ignorante y con todo lo que esta escribiendo queriendo poner en evidencia a sus propios padre lo único que consigue es demostrar que su capacidad intelectual es ínfima. ¡que tristeza que nuestra juventud y nuestra prensa se dediquen a tareas de tan bajo prestigio y poco instructivas!. En fin, despues nos preguntamos de el porque de la violencia de los jovenes, con columnas como esta que lo que hacen es dar mas pávulo a que no respeten a nadie, ¡ni a sus padres!. ¿me gustaría saber que harría el director de este periodico si fuera su hijo el que estuviera escribiendo tales barrabasadas? ESTO ES UNA VERGüENZA
-Rosa Villar
Pues a mí me parece original; la puntuación es un desastre, abusan demasiado de la jerga de los jóvenes, lo que hace que pierda credibilidad y suene poco natural, pero me parece interesante y siento curiosidad por leer las siguientes entregas y saber cómo continúa la historia. Tampoco entiendo por qué tanta "indignación" entre los lectores: si no les gusta, que dediquen su tiempo a leer a Homero y otros clásicos. Desde luego qué razón tienen en el extranjero cuando dicen que los españoles sólo sabemos quejarnos y criticar.
-Héctor
Creo que se trata de un texto literario porque como dijo el protagonista creo que en el segundo capítulo "los viejos" hablaban ya del texto y como he visto en lo que lleva escrito, creo que si yo fuera "la vieja" ya me habría visto reflejada en él por tanto ya le habría hablado a mi hijo y supongo que él, si realmente, fuera una historia real, lo habría transcrito. De todas formas, como texto que es, creo que intenta reflejar el estado de desencanto que vive o "sufre" la juventud de hoy en día. No la entendemos porque nuestros problemas, de los que ya hace más de 18 años que teníamos 18 años, pues no eran los mismos, quizás en realidad nosotros teniamos problemas y ellos, a los 18, en realidad eso que les ha tocado no son problemas de verdad. Sobretodo porque está describiendo a un adolescente con padres (no separados) que estudia y no tiene que trabajar y que tiene suficiente para vivir y eso, si realmente nunca has tenido problemas de verdad, pues quizás le aburre. Creo que le faltaria hablar más de lo que siente por dentro de verdad, lo que supone sea quien sea o esté donde esté, tener eso, 18 años, pero creo que sólo lo podría explicar si realmente los tuviera, porque si no los tiene sólo puede intentar ponerse en el papel de hijo "sin problemas" y quejarse por todo. Por eso, creo que tampoco acaba de gustar, porque para aguantar las "quejas" de un niño mimado, ya tenemos a los nuestros.
Hablais de valores .¿Que supuestos valores? Nos criais en una sociedad totalmente hipócrita Los ideales por los cuales a veces se vive, murieron hace ya tiempo, o mejor dicho, se comercializaron y ahora los podemos encontrar en forma de camisetas de "jovenes comprometidos". Tal vez es esto lo que algunos no vean y por ello critiquen a este personaje de ficción. Pero sobre todo sabed una cosa las nuevas generaciones no tenemos ninguna responsabilidad con nuestros viejos y con viejos me refiero a toda la sociedad en general.Tal vez vuestro mayor error haya sido la necesidad egoista de perpetrar vuestros genes y con ello obligar a vuestra descendencia a adaptarse a un mundo totalmente desolador y monótono. Nosotros lo aceptamos y os aseguramos que vamos a seguir creyendo en... Hespanya?¿?¿?¿? bueno en la agrupación territorial que ocupa parte de la peninsula iberica y a la que le debemos total obediencia para pagar vuestras pensiones asi que no os alarmeis de la jueventud. Cuando nos toque trabajar para el carbon de nuestro jefe ya pringaremos hasta entonces viva el hedonismo!!!!!
-Joven maleducado y encima inmigrante
Descubrí en el periódico El País una suerte de blog impreso (que yo leo en su página) llamado "Me cago en mis viejos". Se inició desde el año pasado y dura todo el mes de agosto; es de actualización diaria. Lo descubrí hoy por casualidad mientras leía la sección cultural y me he llevado todo el día leyendo tanto el blog concluso del año pasado como el que se ha estado publicando durante este mes.
El autor, que se supone es un adolescente de 19-20 años madrileño, usa el supuesto seudónimo de Carlos Cay. En el blog (o diario, si quieren ser más conservadores), el muchachito se dedica, como el título lo indica, a cagarse en sus padres y en todos los defectos que les encuentra.
He estado leyendo ambos diarios (el del año y pasado y este) y parece que, este año, el experimento no ha funcionado tan bien. O no ha gustado tanto, pues. A mí tampoco, me sigo quedando con el del año pasado, que era más "humano" y, pese a tener enormes fallos de lógica con esta cuestión de "soy escritor secreto que escribo sobre mis padres en el periódico que leen todos los días", se goza mucho.
Y se goza, en mi caso en internet, por los comentarios. Llegan a ser más interesantes que el texto mismo. Unos critican tanto al periódico por publicar esta cosa como al autor por ser tan gilipollas; otros se empatizan con el autor y critican la actitud poco tolerante de los que critican negativamente al autor, diciéndoles que simplemente está diciendo una verdad que está ahí pero que estas personas prefieren fingir que no existe -la del adolescente maldito, hijo de puta y malagradecido-. Y claro, están los que ni se la creen y hacen cualquiera de las críticas anteriores, solo que se divierten más con los comentarios que con el texto mismo.
La mayoría de los escritos vienen acompañados de una ilustración de Eduardo Estrada. Pueden leer las aventuras de Carlos Cay el año pasado aquí, y pueden leer las que van de este año aquí. Disfrútenlas.





2 comentarios:
¡Hola!
Leí todos los capítulos del año pasado. De hecho fue cuando comenzó mi gusto por comprar El País todos los domingos. Los demás días los tuve que leer en internet. Algunos capítulos me gustaron más que otros.
Y en este año no he podido leer todos completos. Pero en breve lo haré.
Y pues sí: a algunos les gusta y a otros no tanto. Otros lo defienden. Otros lo maldicen. Pero habemos otros que simplemente disfrutan la lectura de este tipo de publicaciones.
De hecho en esa misma sección donde aparece Me cago en mis viejos, Revista de verano, también leí el año pasado una serie de cuentos que igual estuvieron buenísimos.
Te mando muchos saludos desde el caluroso Morelos.
"Que un día estaba viendo por la tele una publicidad de cereales y me eché a llorar. Que mi vieja preguntó por qué lloraba y le dije que porque me daba mal rollo esa señora que no podía cagar si no comía fibra."
xDDDDDDDDD
Genial todo.
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