martes 11 de agosto de 2009

Ah, pinche Lovecraft

Montañas de la locura
Las montañas de la locura. Que looooooco, viteh.

Encuéntrome plácidamente leyendo En las Montañas de la Locura de H. P. Lovecraft -no tengo jodida idea de cuando reinicio American Gods- cuando me veo obligado a detener mi lectura y reparar sobre un pedazo de texto en específico que me resultó un tanto difícil de asimilar. Correspondía a una de las clásicas descripciones de don Howard sobre las criaturas que inventaba para sus relatos:
Orrendorf y Watkins encontraron bajo tierra a las 21:45 un fósil monstruoso en forma de tonel, de naturaleza totalmente desconocida. Se trata quizá de un vegetal o de un ejemplar gigantesco de protozoario marino desconocido. El tejido ha sido indudablemente preservado por sales minerales. Duro como cuero, pero de una flexibilidad sorprendente en ciertos lugares...

Un metro ochenta de altura; diámetro central: un metro; diámetro en los dos extremos: unos treinta centímetros. Como un tonel, con cinco notables salientes en lugar de duelas. Unas cisuras laterales, que podrían corresponder a unos tallos delgados, en la parte más ancha de esas salientes. En las hendiduras que separan las salientes hay unas excrecencias extrañas: crestas o alas que se abren y extienden como abanicos...

Longitud total: dos metros y medio. Torso provisto de cinco aletas salientes de un metro ochenta de diámetro. Tejido exterior gris oscuro, flexible y de gran resistencia. Alas de dos metros de largo del mismo color; se repliegan entre las salientes. Armazón tubular, con orificios en los extremos, de un color menos oscuro. Las alas extendidas son de bordes dentados.

En el centro del tonel, en cada una de las partes similares a duelas, hay cinco sistemas de brazos o tentáculos flexibles, de color gris. Se aprietan contra el torso, pero extendidos alcanzan un metro de longitud. Como los brazos de los crinoideos primitivos. El tallo principal, de unos ocho centímetros de diámetro, se divide a los diez centímetros en tres secundarios de los que nacen a su vez, a los veinte centímetros, cinco pequeños tentáculos delgados, o sea, un total de veinticinco tentáculos.

En lo alto de la masa torácica hay un cuello bilboso, gris, provisto de una especie de agallas. La aparente cabeza es una estrella de cinco puntas cubierta por un vello duro de unos ocho centímetros de largo y de todos los colores del prisma.
Según yo, a grandes rasgos la cosa esa se debería ver así:

Lovecraft

Y lo primero que pienso es "No mames, esa madre no se ve amenezadora. Si lo veo a medianoche en la calle hasta le pido la hora y le saco plática".

Terminé el libro (con la incursión de otras cositas llamadas Soggoths, más fáciles de imaginar) y decidí buscar una imagen de las montañas que, si mal no recuerdo, había visto en el en blog de El Duende Callejero y que es la que encabeza este post. Y entonces, aparte de la imagen, encuéntrome este dibujo que algún talentoso hizo de su interpretación del fósil ese:

Antiguo

Y entonces mejor cerré el hocico de mi monólogo interno.

3 comentarios:

El Duende Callejero dijo...

Traductore traidore. Por eso aventé mis libros de Lovecraft en spanish y me compré colecciones en inglés.

Como que llegado un momento, el traductor dijo: bah, no mames, si le quitamos esta parte a la descripción no pasa nada... A fin de cuentas ¿Quién lee estas mamadas?

Y es cierto, leer Herbert West Reanimator en inglés jamás se comparará a la versión redux que leí en español.

Jo.

William Saints dijo...

No entiendo bien lo que quieres decir, pero, en todo caso, quiero aclarar que yo omití algunas cosas de la descripción aquí presentada (como todas las referencias al Necronomicón y Cthulhu) para hacer menos "densa" toda la cita textual.

El Duende Callejero dijo...

Resumo: que las traducciones "comerciales" de Lovecraft, esas que están en los libros que venden en español, pues, omiten o interpretan muchas cosas y vaya que o cambian o de plano aturden las cosas dichas...

La de la Ciudad sin Nombre es un ejemplo perfecto, si la comparas con la original. El traductor y sus seguidores parecieron decir: ya, trata de un buey que anda buscando una ciudad extraña, medio presentamos la ciudad extraña y se queda encerrado ahí. Pero omiten como doce páginas de descripción nomás porque sí. Y no es referencias, es mera descripción. Pobre Felipe, él metiéndose cochinadas al por mayor para escribir todo eso, y estos traductores diciéndo: bah, con que se entienda.