Que lo amabas no dudo, pero sé que el amor es obediente al tiempo y he visto que en las pruebas de la vida éste va amortiguando sus chispas y su fuego.
Vive en la misma llama del amor un pabilo que va debilitándolo; y nada hay que mantenga su pasión invariable pues ésta, cuando alcanza su plenitud, perece a manos de su exceso.
Si deseamos hacer algo, debemos hacerlo en el momento de desearlo, porque cambia el "deseamos", se achica y sufre atrasos, tantos cuantos hay lenguas y manos y accidentes, y entonces el "deseamos" se convierte en un mero suspiro malgastado que daña al exhalarlo.
-El Rey
Hamlet, acto IV, escena séptima.
Hamlet, acto IV, escena séptima.





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