sábado 27 de junio de 2009

El mal humor

La universidad ha suckeado este cuatrimestre de modo cabrón. Si ya de por sí no me gusta llevar un calendario de clases distinto al de las demás universidades (ya que me toca que todos mis amigos salen de vacaciones de verano como tres semanas antes que yo), el hecho de que este periodo se haya visto afectado por la ya prácticamente olvidada influenza porcina hace que estas últimas semanas de clases estén saturadas de temas y trabajos de un modo "poco pedagógico".

Uno de los clásicos de mis profesores son las exposiciones de parte de los alumnos en sustitución de las clases comunes: el profesor nos da el material necesario (que casi siempre se reducen a copias de un libro) y que cada quién monte su espectáculo a como mejor le parezca.

Ok, una confesión: considero que mi nivel académico está muy por debajo de lo que una buena universidad requiere. Que sí, que todo mundo me dice que sé mucho y shalala, pero casi todo lo que tengo almacenado en mente está en un estado bruto muy poco útil. Además, mi identidad como estudiante -osease, alguien que estudia- está bastante desmoronada: con el paso de los años me he vuelto muy holgazán e irresponsable, por lo que no hago tareas, no estudio para exámenes y no me va nada bien en ellos, falto a clases cuando se me viene en gana... soy un despropósito de alumno.

Y el punto es éste: soy el mejor de mi clase. Así, con todos esos defectos, soy el mejor de mi clase. Y no nada más lo digo yo: lo dicen mis profesores y lo dicen muchos de mis compañeros de clase (lo siento, no se me da la falsa modestia).

Pese a todo, hay veces en que me propongo dedicarme y enfocarme bien en el estudio, y cuando nos toca hacer de estas exposiciones es una de esas ocasiones donde quiero sacarme el nerd que llevo adentro, por lo que al menos trato de dar lo mejor de mí y de entender perfectamente el tema que me dan a exponer. Eso implica cosas como varias visitas a wikipedia y páginas anexas, lectura tradicional (osease, en libro) y, algo muy básico: investigar el significado de palabras que desconozco.

Y ya: solo ese último punto me hace más inteligente que mis compañeros de clase. ¿Por qué? Porque no me quedo con la duda y la resuelvo, incluso aunque no sea algo directamente relacionado con el tema a tratar.

Me parece increible que haya gente a la que le guste tener dudas y que viva plácidamente con ellas, siendo que vivimos en una era donde la información y la comunicación son herramientas que de tan comunes y accesibles se han vuelto inherentes a la vida del ser humano. Y no: no me refiero a dudas que conlleven entender al pie de la letra la obra completa de Stephen Hawking o disertar de forma extensa sobre el concepto de la antonimia; sino a cosas tan sencillas y que cualquier estudiante con un puñado de neuronas electrificadas haría por naturaleza: investigar el significado de palabras desconocidas.

Así, tenemos la hora de las exposiciones. En mi caso, lo que ya mencioné brevemente: monto una exposición en PowerPoint de modo que no tenga que leer directamente texto de las diapositivas (a las cuales les agrego poco, dicho sea de paso), sino que la diapositiva en sí, con sus imágenes y texto, sirvan como complemento de lo que estoy explicando desde mi hermosa cabecita, con el uso mínino de apuntes o material de lectura. Evidentemente no siempre me sale la jugada,y hay veces que debo recurrir a leer apuntes o de la misma diapositiva en medio de la clase.

Sin embargo, nunca me gustan las exposiciones de mis compañeros: rara vez montan algo digno de admirarse, y la mayoría de las veces se limitan a pasar al frente y recitar la parte de los apuntes que se nos otorgaron para preparar la exposición. Y es literal: se ponen frente al pizarrón, se paran con una pose que denota más hueva que un niño salido de la iglesia después de tres horas de misa y leen, con ese limitado léxico de la mayoría que los obliga a repetir hasta tres veces una "palabra rara", usando una voz monótona y carente de matiz, lo que los convierte en el soporífero perfecto.

Es aquí cuando me siento ofendido de estar en una universidad que permite semejante clase de iletrados en sus aulas. Y claro que me ofende: en mi acaso, estoy pagando una cantidad de dinero considerable por estar dentro de la institución, por lo que ver tan poca exigencia a la hora de admitir a un chango como estudiante no hace más que hacerme sentir al nivel de esos changos y, además, pensar en el lamentable nivel académico de la universidad. Aunque, claro, de todos es sabido la corrupción y putrefacción a la hora de hacer las solicitudes y exámenes necesarios para ingresar a la Universidad de Occidente.

Pero bueno, mi cuestión son mis compañeros y que sean tan... ¿pendejos?

Para mí la pendejez no tiene que ver con la ignorancia, porque a final de cuentas todos somos ignorantes de muchas cosas en una u otra medida -yo me siento ignorante a un nivel mortificante, por cierto-. Para mí, ser pendejo tiene que ver con la actitud: la actitud de las personas ante el conocimiento y ante la ignorancia. Una persona que siente una fascinación por el conocimiento, las artes y la ciencia, aunque no sepa nada de ellas, es una persona de una inteligencia valiosa. No es una cuestión de saber, memorizar o conocer, sino de querer hacerlo, de estar siempre dispuesto a ir más allá de lo que el mismo entorno te permite -insisto, benditos los que nacimos en la era de las comunicaciones-. Una persona conformista, una persona con nula ambición cultural, una persona que se jacta de ello y que en un estúpido arrebato de autosolapación proclama que el conocimiento y la inteligencia no le son necesarios para vivir, sino que incluso son un desperdicio de tiempo y vida, para mí es un gran pedazo de mierda ambulante que tiene como habilidad suprema el convertir oxígeno en dióxido de carbono.

Y es que la gente así me enferma y me pone de malas. No puedo creer que se les den las mismas oportunidades que a todos los que en verdad estamos ansiosos de enriquecernos y de superarnos.

En verdad me enferma la gente así. Y en una ciudad donde la mayoría de los habitantes son unas bestias del tipo ya mencionado, entiendo que la mayoría del tiempo mi humor sea pésimo.

14 comentarios:

Gera! dijo...

Pobrecito, algún día despertarás (: siempre te crees la última coca.

salu2!

William Saints dijo...

No, no me creo la "última coca". En todo caso, sí una de buena calidad (:

Edo dijo...

Pues la verdad se siente bien ser el mejor de tu escuela/salon/loquesea aunque a la larga detiene un poco tu desarrollo por el hecho de que puedes sobrepasar el limite de tu institucion y que no tienes motivacion para superarte y por consecuente te vuelves un mediocre (probablemente la razon por la que ya no estudias para tus examenes ni te preocupas por tu rendimiento academico).

Por otro lado, cuando te vas al otro extremo (como en mi caso) puede pasar lo contrario. Al abrir los ojos y ver el nivel tan mediocre en el que te encuentras puede ser igual de deprimente y puede ser desalentador.

En fin, dicen que es mejor ser el pico del gallo y no la cola del perro :)

Fargok dijo...

Lo que me caga de las exposiciones es que la mayoría de las veces los maestros te ponen a exponer por puritita hueva. No digo que uno no pueda aprender más cuando expone (estoy seguro de que tú aprendes mucho al hacerlo), pero la mayoría no aprende nada y limita el aprendizaje de los que están escuchando.. Y el profe sentadito en su escritorio leyendo una revista.

Iván dijo...

Yo creo que un pendejo le va a poner fin a tu vida.

William Saints dijo...

@Iván: viviendo en Culiacán, eso es muy probable.

Wittenbergman dijo...

Cuando era joven pensaba como tú. Luego mi espíritu murió de pena y preocupación. Ahora soy feliz.

William Saints dijo...

@Witten: ¿Cuando eras joven?... ¿y ahora en el geriátrico te va mejor?

Y lo mio no es ni pena ni preocupación. Supongo que es como la cuestión del Joker pero en una escala mucho menor: soy tan consciente de mi entorno que me es imposible ignorarlo. También me pasa con la cuestión artística y cultural: así como no falta el naquito que dice que es una pendejada que me complique al criticar una película o a un artista, me es imposible.

No me puedo limitar a ver una película o leer un libro y decir "aAay ke bOnitoOO!! Me enkantAa!! ^^": simplemente no puedo hacerlo, mi mente no puede ponerse en un estado de amodorramiento y entrar en un estado hedonista y "disfrutar" la película. Instintivamente me veo en la necesidad de analizar hasta el tipo de transición entre escenas, la iluminación del lugar donde están los actores, los ademanes del fulano que sale en quinto plano mientras compra una manzana en el mercado... no puedo. Estoy a favor de lo que dice Umberto Eco sobre la experiencia del cine.

paxton dijo...

Excelente post. A mí también me caga la gente pendeja.

Estás bien, no hagas caso de los detractores.

chan dijo...

memo...
muy buen post
no hay mejor palabra para describir casi todo lo que raramente esta pasando pero bueno míralo por el mejor lado...asta firme la hoja que pegaron en el c6 (:

Paola Escobar Palos dijo...

Realmente no es nada más que la verdad. Me parece muy atinado lo que escribiste porque a como te habras dado cuenta a lo largo de estos 6 trimestres tu y yo somos un poquito parecidos, solo que, como ya lo has dicho, no llego a tu nivel ya que eres el mejor de la clase.. (nótese que en mis palabras muestro un eco de sarcasmo)
Y, a pesar de que no se te de la falsa modestia, por lo menos trata de no faltar al respeto, o de perdida no generalizar..

Otra vez la Palos dijo...

P.D.: lo que ocasionan unas hojitas pegadas en un aula.. Por cierto, ¿Ya supiste quien las pegó?

William Saints dijo...

@Paola: No, no supe quién las pegó y la verdad me da igual. Lo que me provocó aquello fue entre risa y un sacón de onda, pero nada más.

Y sí: no voy a negar que destilo mamonería y arrogancia a la hora de hablar de mí (en el post, porque durante mis pláticas en la escuela o en otro rara vez me gusta hablar de mí), pero tampoco voy a ponerme a retractarme en cuanto a lo otro, porque ni siento que deba hacerlo ni las cosas están como para que lo haga.

Mi único error es, efectivamente, generalizar a todo el salón cuando la verdad es que es un sector más bien reducido, pero este blog no lo hice para andar con formalidades ni correciones políticas, y la mayoría de las veces que escribo aquí lo hago con la "cabeza caliente" (porque es cuando mejor carburo, según yo).

Ah, y otra cosa: odio la falsa modestia.

William Saints dijo...

Ah, y claro Paola, tú definitivamente NO estás entre las personas de las que hablo aquí ;).