jueves 9 de abril de 2009

Mi viaje a México (III)

Martes, 31 de Marzo

Se supone que este día tenía que asistir a una visita guiada a TV Apesta -amo estos sobrenombres tan ingeniosos-, pero el pequeño felino me dijo que sólo podía dedicarme este día, así que tuve que hacer el sacrificio de faltar al programa ese donde sale La Güereja e ir a Bellas Artes a encontrarme con don Francisco Ongay.

Photobucket
Esta foto no es del martes sino del domingo, solo que había olvidado ponerla

Fue en espera del León cuando pasó lo del imitador Bono, así que quien quiera leerlo hágalo por acá. En fin, que después de estar esperando un rato y de pendejear tomando fotos, llegó don paco y, por fin, pude tachar otra cosa de mi lista de "Cosas que hacer antes de morir". ¿Mi impresión de él? Pues ya la sabe (él y todo el mundo, creo): es un hombre muy guapo, muy amable y muy tierno. Y, bueno, después de algunos rituales de saludo y cosas así, nos dirigimos a echarnos un taco al Sanborns de la casa de los azulejos.

León
El León posando (que milagro)

Y bueno, estuvimos en Sanborns comiendo y cacareando un rato de muchas cosas: del grupo del francés del León, de como me la había estado pasando yo en la gran ubre urbe, de lo que planeaba hacer ese día... y, bueno, yo le pedí de favor que me dedicara también el día siguiente porque quería pasar mucho tiempo con él. Así, una cosa llevo a la otra y voilà: dormiría en su cabaña en Animal Crossing esa noche.

Salimos un rato al balcón del restaurante, nos tomamos fotos de turista, pagamos la cuenta y salimos hacia Comicastle, ya que yo tenía planeado comprar algunos números de The Sandman de Neil Gaiman. Amablemente, el señor felino me haría el favor de guiarme -solo sabía que la tienda estaba cerca de la estación Zapata del metro-, por lo que partimos inmediatamente.

Aunque no dimos con el lugar a la primera -terminamos en otra tienda de comics donde don León se compró el primer tomo de Watchmen de Editorial Vid-, lo que importa es que dimos. Y bueno, ahora sé lo que sienten los jotos putos gays genéricos al entrar a Zara o algún lugar así: la sola imagen de decenas de estantes y mesas llenas de cómics y productos geeks relativos a comics casi me hace sufrir un ataque del Síndrome de Stendhal. En fin, que aunque vi cuanto pude, al final tuve que conformarme con gastar mis $1200 en cuatro tomos de El Arenero: Preludes & Nocturnes, The Doll's House, Fables & Reflections y World's End.

Terminamos; y como decidimos que me iría siempre a pasar la noche en Animal Crossing, volvimos al hotel para que alistara unas cosas y tomara más dinero para partir en tren hacia la aldea escondida entre la nada. Cabe aclarar que fue este día, y gracias a mi acompañante, que me convertí en un maestro de las artes místicas de andar en Metro y no perderme. Big Deal.

Cerca del crepúsculo, llegamos a la central camionera, compramos nuestro boletito a Lerma y partimos. 40 minutos después, llegamos.

Conocer la casa del León es lo más cerca que he estado de conocer el infierno: su puerta está custodiada por dos perros enormes (de una cabeza cada uno, eso sí) que, al final, resultaron ser una ternura. Aunque claro, no era ninguna ternura que en su afán de juguetear intentaran subírseme encima y mis genitales sufrieran mucho daño.

Y bien, conocí a los Thundercats Ongay: Cheetara su mamá, Pantro su papá y a Felino y Felina su hermano y su hermana... bueno, con el hermano no tuve el placer. Subimos a la habitación y ya: platicamos, oímos música, leímos unas cosas, platicamos de otras, contamos cosas, me impresioné por su cuarto tan nerdísticamente ordenado. Después de unas horas bajamos a comer galletas con leche y al final subimos para charlar un rato más y, finalmente, dormir (en la misma cama y sin ropa, ejem... ok, no).

Él y yo
Él y yo

Él, yo y Guachamen
Él, yo y Guachamen

Deliciosas piernas
Deliciosas piernas

Este video es del día siguiente, así que se los dejo de adelanto: muchachos en pelea lésbica de colegialas japonesas. Pretty kinky.

Continuará...