
Yo no odio a Wall-E. De hecho pienso que el robotcito es una maravilla técnica (hablando de la animación), que es un monumental homenaje a Chaplin, a Buster Keaton y a la época del cine en mudo en general, a la cual todo cinéfilo le debe muchísimo. Tampoco odio a Eve ya que, de hecho, me parece la mejor hembra que ha creado Pixar de entre todo su catálogo de personajes. O al menos es mi favorita: es robot (amo a los robots), tiene un diseño y un comportamiento minimalista y iPodezco y tiene todo lo que una chica de verdad debe tener (armas, capacidad de volar, risa encantadora, etc.).
Sin embargo, no puedo decir lo mismo de la película en sí, de la obra. Tiene unos primeros 40 minutos que son una poesía pura y que convierten automáticamente a la película en una de las mejores obras de este año. Habla muy bien de Pixar lo arriesgada que resulta la apuesta: hacer una película que no busque en sí el chiste fácil o la historia infantil (peyorativamente hablando); sino que se atreva a hacer una película que muy probablemente será incomprendida por los niños (su target primario) pero muy gozada por los adultos y amantes del cine.
También habla bien de Pixar como, usando lo más avanzados adelantos de la tecnología, buscan emular y llevar al público la belleza y sofisticación del viejo cine, del arte arcano. Por esa razón Pixar no tiene competencia alguna en el terreno de la animación occidentel (Mierdagascar 2 es una de las cosas más vomitivas del año) y nos da cada año una de las mejores películas. Y más que eso: nos sigue dando esperanza de que el buen cine sigue ahí, y que ellos velan por su salud.

Eve tiene todo lo que una chica debe tener: armas, cuerpo estético y refinado, una hermosa risa, ternura, fuerza bruta, amor, capacidad antigravitatoria...
¿Por qué se va de picada Wall-E después de 40 minutos?
1.- Se deja a la tierra atrás. Logrando recrear cosas con las que las mentes detrás de I Am Legend soñaron (un sentimiento completo de soledad en un planeta vacío), se abandona el escenario perfecto para trasladarlo a uno menos afortunado, menos íntimo y menos arriesgado.
2.- Se introduce a los humanos. Para muchos, el fallo número 1 de la película. La presencia de los humanos es, a falta de otra palabra, molesta: ninguno es carismático, ninguno es singular, ninguno es esencial (el capitán tiene sus momentos, pero es bastante prescindible). Son uno... no, miles de estorbos en la película. Eso sí: admito que son una buena reflexión acerca del futuro de la raza humana (la de los humanos obesos y sin ápice de vida).
3.- Patiños insípidos. Alguien me decía que el pequeño robot limpiador era un guiño a un personaje o película de Chaplin; yo no ví dicha película, así que ni idea. Exceptuando la primera interacción de éste y Wall-E, las posteriores apariciones del robot me parecen de una pereza igual a la del roedor prehistórico de Ice Age (el que busca la bellota todo el tiempo). Es cierto que en la recta final tiene sus momentos, pero entre lo que se presenta y entre lo que concluye su función en la película tiene momentos de bostezo. Los robots descompuestos también me parecen algo completamente prescindible y que siento que metieron a fuerza para tratar de ganar a los niños que habían perdido en ese entonces (sí, creo que ellos mismos se dieron cuenta al final que esto no estaba muy atractivo para el público infantil). Me recuerda mucho a los marsupiales de Madagascar (algo MUY negativo para una buena película), a los osos perezosos de Ice Age 2, al ejercito de juguetes infinitamente más carismáticos que ayudan a Woody y Buzz en sus proezas, a los animales en la pecera en la que atrapan a Nemo y, por sobre todo, a los juguetes mutantes de Toy Story. Quiero decir, nada que no haya visto antes, nada que me pareciera original y nada que me pareciera imprescindible o necesario.
4.- Incoherencias e inverosimilitudes. Este punto es el más arriesgado para mí: no solo es el más subjetivo, sino también el menos apropiado de criticar para su servidor que defiende a capa y espada la película de un tipo disfrazado de murciélago que se pelea contra un payaso. Sin embargo, expondré el punto: ¿en serio a alguien le parece creíble la cuestión de humanos viviendo 700 años en el espacio en naves espaciales/malls, sin escazes de recursos y con un nivel de vida de primer mundo?, ¿en serio alguien lo cree coherente, lógico? Porque, digo, primero me sueltan toda esta sopa de términos científicos de Eve, de la estructura de Wall-E y de como ha logrado sobrevivir estos 700 años (energía solar), de la basura biodegradable y todo eso y luego me salen con una tarugada de que los humanos llevan más de medio milenio en el espacio viviendo en condiciones envidiables y que opacan completamente cualquier viscitud terrestre (hambruna, segregaciónismo, pobreza) y que súbitamente quieren volver a la tierra. Cierto: los humanos de la nave son generaciones que no vivieron la era apocalíptica de la tierra, pero aún así dudo mucho que esta especie sobreviva 700 años en el espacio, sin contacto orgánico, con un cuerpo de vacas en engorda. Preséntenmelos como sobrevivientes de Zion en Matrix y se las creo.
5.- Ritmo y desarrollo. En la primera parte, todo era perfecto, pero especialmente el ritmo y desarrollo: era lento, sí, pero se tomaba su tiempo prudente y preciso para lograr involucrarnos sentimentalmente con Eve y Wall-E. Ningún momento se desperdiciaba: todo segundo nos daba un detalle enriquecedor y humano que cautivaba a cualquiera. Después, Wall-E se sube a la nave y puff: es Wall-E haciendo el clásico gag de comedia inglesa de correr para todos lados. No agilizan nada las cosas: dejan el mismo ritmo lento de la primera parte para mostrarnos las "maravillas" de un escenario estéril con personajes intrascedentes. Es como morfina intravenosa. Icluso cuando el protagonista consigue a su amada, debemos tragarnos todavía otro cacho más de hueva y de pedazos de utilería (virtual) que la hacen de personajes. Aburrido, sin más ni más.
6.- El final. Por mucho, y a los ojos de su servidor, un desenlace que roza en el despropósito: después de que Wall-E arriesga la vida por cumplir el propósito de su amada y de todos los humano, se destruye parcialmente y parece morir, sembrando el drama y la tragedia en el corazón de todos los personajes. En cuanto aterrizan, Eve corre a la casa de su amor por refacciones para arreglarlo, pero, aunque funciona, no recuerda nada. Ella utiliza todo los medios para recordarle quien es, pero al final no cambia nada. Ante tal tragedia (cursi), a Eve no le queda más que rogarle con un beso que la recuerde. Y no pasa nada. Completamente desesperanzada, Eve intenta alejarse del ahora inhumano Wall-E y, al querer separar su mano de la de él, ¡sorpresa!: ¡EL BESO MÁGICO DE EVE LE HA DEVUELTO LA MEMORIA A WALL-E! (algo ha de tener que ver esta amiga con el Superman de Richard Donner y su beso amnésico). Y claro, todos estallan en júbilo, los humanos aterrizan y conocen a su nuevo planeta, un futuro brillante se asoma en el porvenir y fin.
No: no tengo nada en contra de los finales felices. Me encantan, los amo. Sin embargo, después de haberme ido decepcionadao in crescendo por casi hora y media, el terminar con un final tan convencional, típico, cursi y cliché es lo peor que pueden hacer si querían mantener la esencia artística, atrevida, arriesgada y humana del principio. Por el contrario: es el punto final que me dice "esta película animada es una película animada comercial cualquiera de Disney". Porque ese es el final: un final cualquiera. Tiene un incio que no había visto en décadas en alguna película (y que no veré en otros tantos, me temo), y también tiene un final que he visto millones de veces y que cualquier cinéfilo decente encontrará muy convencional, típico, cursi y cliché.
En conclusión: no, no es una obra de arte. No en su totalidad, al menos. Pese a los homenajes a la ciencia ficción (soberbio el de 2001), pese a su gran trabajo técnico y pese a sus protagonistas, Wall-E termina siendo una película que raya en lo común. Un inicio a años luz de cualquier película, sí; pero un final de entre el montón.
"¿Qué final le darías tú?", me preguntaron muchos. Mi respuesta es que muy probablemente sería el mismo. La diferencia es que yo no usaría dicho final como desenlace de la serie de eventos que se sucitan en la parte media de la película, porque al final todo termina en un final predecible y común que viene arrastrando un lastre de más de una hora de metraje vago y superficial. Vamos, que de entrada yo no hubiera metido humanos.
Anexo el comentario de un lector de Blog de Cine llamado imagenesypalabras, el cual condensa ciertas cosas que no he sabido como expresar pero que él sí:
Y es que pasa así: mucha de la sobrevaloración de Wall-E se debe a la actitud dogmática que han tomado muchos en torno al evidente talento de Pixar.Hay una tendencia a sobrevalorar esta película y la verdad es que se le pueden encontrar varios "peros" que en ningún caso estropean el encanto especial que desprende por la acertada caracterización del robotito, que es el verdadero corazón de la película. También es bastante molesto ver que se habla de obra maestra en una película simplemente correcta y con sus grandes momentos, pero que si fueramos maliciosos, facilmente - y con argumentos de peso - identificariamos la cursileria que ahora preferimos valorar como sensibilidad. O tópicos y clichés que ahora interpretamos como homenajes y referentes varios. No niego, sea como sea, que esta película se merece un trato condescendiente, por sus innegables méritos.
Un final infeliz yo nunca lo hubiera metido, más que nada por respetar el tono emocional que ha de concordar con la expectativa del público al que va dedicada esta parábola "optimista" (y hasta panfletaria).
Y a todo esto, ¿por qué hice este post? Porque leer en tantos sitios de mi preferencia el "Wall-E es la mejor película del 2008" me estaba empezando a cansar. Tomenlo como una válvula de éscape de mi persona y como una razón para que se bajen de su nube: Wall-E no es la mejor película del 2008.




5 comentarios:
Alimentando más mi ego: me sorprende mi capacidad de hacer posts tan largos partiendo de una pendejada hiperñoña.
Muy buena crítica cinematográfica. Si quieres ver una verdadera obra de arte del director, remítete a 'El gigante de hierro', aunque no se cuál sea tu opinión respecto a la animación clásica.
El Gigante de Hierro no es de Andrew Stanton (director de Wall-E y Finding Nemo), sino de Brad Bird, el artífice del que, para mí, son las dos mejores películas de Pixar: The Incredibles y Ratatouille.
Y amo El Gigante de Hierro. Y amo también la animación tradicional (no por nada, Ponyo fue mi película animada favorita de este año).
"Wall-E no es la mejor película del 2008."
Y TDK tampoco... hahaha.
Probablemente no, pero The Dark Knight al menos está en tela de juicio, Wall-E no (digo, no he leído una critica negativa decente de TDK).
Y, aún sin ser la mejor película del año, la película del murciélago sigue siendo superior a la del robot ;D
Publicar un comentario en la entrada